¿Qué papel juega la inteligencia emocional en nuestras vidas?

Nos sorprenderíamos al conocer cuántas decisiones tomamos a lo largo de nuestro día a día que son influenciadas por nuestras emociones.

Nos empeñamos en aceptar que alguien es más inteligente que otra persona por sacar mejores notas, que parece inteligente por tener aparentemente más dinero o que es socialmente superior por ser el centro de atención de su grupo de pertenencia… Pero no, la inteligencia va más allá, afortunadamente.

Son algunos los componentes que integran la inteligencia emocional y, entre ellos, encontramos las Relaciones Interpersonales o Habilidades Sociales. Vivimos en sociedad y, por tanto, estamos en continuo contacto con las personas que nos rodean. Entonces si una empresa interactúa con la sociedad, ¿posee inteligencia emocional? La respuesta es sí.

¿Cómo se aplica dentro de la empresa?

A lo largo de los años, a nivel comunicativo, las empresas abandonaron la idea de vender por encima de todo para crear una imagen en la que la sociedad guste mirarse, dando al consumidor el testigo de protagonista y logrando crear relaciones para el largo plazo, fidelizándolos.

Todas estas herramientas se utilizaban para ofrecer la mejor versión de cara a un público más escéptico y cada vez más exigente. Sin embargo, ¿qué ocurre de puertas para adentro?, ¿dónde quedan los fallos de las empresas que no son visibles cara al público? Hemos estado caminando con antojeras poniendo el foco de atención en aquello que hacemos bien, pero, ¿se puede sacar partido de nuestros errores?

Por lo visto sí, y eso también es poseer inteligencia emocional. Reírse de uno mismo es una muestra de valentía y confianza en uno mismo que, al mismo tiempo, transmite mayor autenticidad.

La sociedad y su manera de interactuar con la comunicación también evoluciona. Es decir, que ya no somos tan incrédulos ni nos creemos todo lo que prometen. Ahora conocemos cómo se utiliza la publicidad y para qué propósito es evocada. Por tanto, cada vez es más difícil llegar al público de una forma más directa y sencilla. Lo difícil es que los clientes crean a la empresa por cómo es y no por lo que aparentan ser.

Los consumidores de hoy en día valoran más la valentía de una empresa que se muestra tal y como es. Por contra, rechazan otra que se pone una máscara para ocultar sus defectos y solo les muestran aquello que les dejan ver. Tanto es así que Burger King se ha sumado a este club. Ha ganado el Cannes Grand Prix de la mano de la agencia David Miami.

Claro ejemplo de honestidad que refuerza su imagen como empresa. Ha sido capaz de sacar partido a sus errores y mostrar un lado más humano de cara al público. Una mezcla perfecta entre publicidad a la vieja usanza a través de los medios de comunicación más actuales. Imagen clara, titular sencillo y un gran mensaje que refuerza su estrategia comunicativa de la forma más directa posible. Estamos hablando de fotografías de Burger Kings que se han incendiado bajo el titular ‘Flame grilled since 1954’.

En definitiva, siempre hay salida ante el peligro… aunque eso conlleve atravesar puertas que jamás pensaste que podrías entrar.