Empresarios y políticos de todo el mundo tienen El arte de la guerra en sus estanterías de cabecera, pese tener 25 siglos de historia.

De ser un libro de pura estrategia militar china, escrito por el general Sun Tzu alrededor del siglo V a.c., ha pasado a ser una fuente de sabiduría para estrategas actuales de todos los campos. En publicidad (que, de hecho, recoge gran parte de su vocabulario de lo militar: campañas, objetivos, estrategias, tácticas…), en política, en gestión empresarial y en absolutamente todos los terrenos en los que hay pugnas de poder y de influencia, los consejos de Sun Tzu son utilizados y recordados.

Esta selección de 10 consejos de El arte de la guerra, con su correspondiente explicación, puede ser el inicio de tu aprendizaje como estratega. Presta atención:

1.«Un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después»
La gran y paradójica enseñanza de Sun Tzu es que el arte de la guerra es no necesitar entrar en guerra. Es decir, ganar sin mancharse es ganar dos veces. Todas las preparaciones, maniobras, guerra psicológica, etc que puedan llevarnos a crear una asunción de victoria antes de entrar en ninguna pugna nos llevará a ganar las batallas que vengan o, preferiblemente, anticipar la rendición de los oponentes.

2. «Hay terrenos sobre los que no se debe combatir»
Quien diseña y prevé el terreno de batalla, tiene media batalla ganada antes de empezar. No debemos entrar en pugnas donde las reglas, las posibilidades de acción, las amenazas, etc nos sean claramente desfavorables.

3. «Cuando un ejército tiene la fuerza del ímpetu, incluso el tímido se vuelve valiente».
No hay que subestimar el poder de la actitud y del momentum. Cuando las sinergías positivas se junta en el momento adecuado, con una actitud emocional de cara, los más débiles pueden hacerse con los más fuertes.

4. «Nunca he visto a ningún experto en el arte de la guerra que mantuviese la campaña por mucho tiempo».
Hasta ganar desgasta. Que el ánimo de victoria no te haga pensar que puedes estar en permanente estado de batalla, por que ésta siempre desgasta y eso acaba beneficiando a quien resiste.

5. «La defensa es para tiempos de escasez, el ataque para tiempos de abundancia».
Hay que planificar muy bien cuando toca replegarse y cuando toca ser audaz. Cuando vengan vacas flacas, organiza tu mantenimiento de lo conseguido. Cuando los aires vengan de cara, sal a por todas.

6. «Si quieres fingir desorden para convencer a tus adversarios y distraerlos, primero tienes que organizar el orden».
Si quieres, juega a la sorpresa, fingiendo poca organización y nula estrategia, para hacer que los adversarios se confíen. Pero no olvides tener una verdadera organización y estrategia tan planeada como tan simulado tienes el desorden aparente.

7. «Si tu enemigo es arrogante, trata de fomentar su egoísmo. Si tu enemigo tiene un temperamento colérico, trata de irritarle».
La arrogancia y la cólera no son buenas aliadas de las decisiones sensatas. Alimentar las ganas de endiosamiento o de ensañamiento puede hacer perder los papeles y romper la estrategia enemiga.

8. «Lo verdaderamente deseable es poder ver el mundo de lo sutil y darte cuenta del mundo de lo oculto».
Lo evidente será lo primero que tu adversario quiera que veas. Hay, en cambio, más verdad en los pequeños detalles y en las observaciones entre líneas.

9. «Si las tropas enemigas están unidas, siembra la disensión entre sus filas».
Obviamente, no fue Napoleón quien inventó la jugada del divide y vencerás, aunque dejase tal frase para los anales de la historia. De igual manera, debemos preservar en nuestras filas la unidad de acción y de movimiento, trabajando una perfecta coralidad.

10. «Puedes ganar cuando nadie puede entender en ningún momento cuáles son tus intenciones».
La imprevisibilidad con respecto a tus enemigos es un factor clave del éxito. Si eres previsible, gestionarán sus movimientos en función de lo que hagas. Pillarles a pie cambiado es la forma de tomar la delantera, marcar los tempos y ponerlos a la defensiva.